Anthem podría ser la última carta de BioWare

Hace unos días Kotaku publicó una pieza donde más de media docena de empleados anónimos de BioWare pintaban una imagen bastante preocupante sobre el futuro del proyecto y, por ende, del propio estudio. No es ningún secreto que BioWare lleva unos años atravesando un período muy difícil y, aunque un sector de los fans prefiera tener una venda en los ojos y culpar a la prensa o a los haters de los foros, es difícil ignorar cosas como la cantidad de trabajadores que han dejado la compañía (incluyendo altos cargos y creativos muy importantes) o la merma de calidad argumental desus últimas producciones.

Especialmente polémico ha sido el caso de Mass Effect Andromeda, un juego manchado por algunos problemas técnicos iniciales pero que en última instancia se ha demostrado lastrado por otro tipo de carencias más graves. Independientemente de su calidad, mayor de la que muchos aseguran pero menor de la que BioWare nos tenía acostumbrados en sus mejores años, es un hecho que el lanzamiento ha sido un batacazo económico. Las rebajas de precio a pocos meses de su salida no han conseguido salvarlo de ser el título menos vendido de la franquicia y ese fracaso ha llevado a cargarse al equipo de BioWare Montreal, recolocando a la mayoría de los trabajadores como apoyo de EA Motive.

Volvamos al presente. Tras toda esta espiral de infortunios, según la información a la que ha tenido acceso Kotaku, el estudio habría concentrado todos sus esfuerzos en Anthem, puesto que "el futuro de la compañía está intrínsecamente ligado a ese juego". En otras palabras, la subsistencia de BioWare depende directamente de su éxito. Si pincha, adiós.

Según un empleado, las apuestas con Anthem están más altas que nunca. Es un todo o nada. Y aunque no es extraño que parte de otros equipos de BioWare presten su ayuda a un proyecto común, como ya sucedió con Andromeda, en esta ocasión son la mayoría de los responsables de Star Wars: The Old Republic y el siguiente Dragon Age, incluyendo su director ejecutivo Even Mark Darrah, los que se han unido a Anthem, dejando pequeños equipos al cargo del mantenimiento del primero y la preproducción del segundo.

Aunque no hay una fecha de lanzamiento clara para el juego, fuentes aseguran que el objetivo prometido en el E3 de tenerlo terminado para otoño de 2018 "nunca fue realista" y próximamente se anunciará un retraso a 2019. Sin embargo, los desarrolladores no creen que puedan conseguir retrasarlo hasta después de marzo de 2019, fin del año fiscal, debido a las presiones de los inversores. De hecho, la pieza de Kotaku ha provocado que las acciones de Electronic Arts se resientan durante estos últimos días y eso que aún no se ha hecho oficial la decisión.

Debido a esta situación, BioWare está sujeta a una gran presión. Por si esto fuera poco, ciertas exigencias de su empresa madre han provocado fricciones y malestar. Una de ellas es la imposición del motor Frostbite, una tecnología diseñada para shooters en primera persona que resulta difícil de adaptar para juegos de rol. Esto causó problemas a Dragon Age: Inquisition, aún más a Mass Effect: Andromeda y, al parecer, tampoco está ayudando precisamente a facilitar el desarrollo de Anthem, que lleva en el horno desde 2012 e incorpora elementos de mundo persistente que son una novedad tanto para el motor como para los propios desarrolladores.

Otra patata caliente es el sucio asunto de las microtransacciones. Al parecer, BioWare y Electronic Arts mantienen posturas enfrentadas sobre las cajas de loot y después de los problemas que está sufriendo Destiny 2 y las críticas a Battlefront 2, las políticas de monetización de Anthem están aún en el aire. El equipo de BioWare teme que el juego tropiece con las mismas piedras que estos dos ejemplos y apuesta por un modelo más parecido a Overwatch, donde las microtransacciones sirven solo para conseguir objetos cosméticos que no influyen en el juego. Es una incógnita si Electronic Arts finalmente cederá y admitirá aplicar esta política al juego final.

Este cúmulo de circunstancias hacen que Anthem sea el proyecto más difícil de BioWare hasta la fecha y también el más importante, puesto que de él depende su supervivencia. Aunque no están autorizados para hablar públicamente sobre el desarrollo, los empleados que han hablado con Kotaku se han mostrado optimistas porque creen que pueden hacer algo realmente bueno, pero al mismo tiempo confiesan sentir ansiedad ante el número de fuerzas que tienen en contra.

Si la suerte no está del lado de Anthem, BioWare podría ser el siguiente nombre en incorporarse a la larga lista de estudios cerrados por Electronic Arts. Si la apuesta tiene éxito, la compañía podría ver estabilizada su situación y poder concretar un Dragon Age que, según Casey Hudson, "estaría centrado en los personajes y en la historia". Y, después, quizá el nuevo Mass Effect que nos merecemos.

Etiquetas: BioWare, Electronic Arts, Anthem

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