Mass Effect: Aftermath

La ciudadela, año 2202

17 años después de la gran guerra

Oficina del consejero turiano

Noveno día del cuarto mes

1930 horas (HTE) [Horario Terrestre Estándar]

 

Voz Masculina Lejana

-No…. Tu no le temes a los huesos rotos, al dolor, a la sangre… ni incluso a la muerte. Haz visto y tenido demasiado de eso para sentirte intimidado por algo así.

-Tu realmente le temes a….

(Fuerte Sonido Agudo)

Voz de IA –Consejero se ha quedado usted dormido…

Garrus vakarian había pasado el resto de su vida intentando combatir otro tipo de guerras, ya no vestía una armadura, ni portaba un rifle; en su lugar usaba una túnica de consejero y sus armas eran el dialogo, acuerdos y el comercio. Desde un punto de vista rigorista se había convertido en un aburrido político. De esos que había odiado tanto en su juventud.

¿Que dirían sus viejos camaradas de combate si lo vieran sentado detrás de un escritorio? hablando sobre el embargo comercial de los volus en las colonias del cumulo de serpiente o sobre los puntos a la propuesta de expansión elcor. ¿Que dirían en la Normandía de antaño? ¿qué diría Wrex? No el Wrex rey de tuchanka, si no su amigo cuya política era: “dispara, luego apunta y si queda tiempo pregunta”… que dirían… pero mas importante…. ¿Que diría shepard? ¿Acaso se reiría de su aspecto?, ¿le preguntaría el porque? O quizá haría un par de bromas, se reirían y terminarían tomando un par de tragos para animar el día y darle su apoyo.

Para garrus esas eran demasiadas preguntas. Por un momento de nostalgia que parecía solo un suspiro había olvidado los temas de dia.

Miró a la mesa con pesar y vio sobre su escritorio una pila de trabajo concentrada en unos pocos pads de datos, cada uno de ellos con diversos temas de la galaxia. Algunos realmente serios y con profundo interés y otros tantos muy descabellados o absurdos, tales como la “Creación del fondo galáctico para la flota de defensa batariana”. Los batarianos no necesitaban una flota necesitaban estabilizar su economía local y después hacer crecer su población en su nuevo hogar; la guerra casi los aniquila y ellos buscaban poder militar financiado por la galaxia.

Algunas veces el trabajo lo hacia sentirse viejo.

Se levanto de su cómoda silla con lentitud y se dirigió hacia la gaveta del fondo, La cual escondía un brandy turiano que a su gusto era exquisito, de esos que ya casi no hacían. Fuerte, amargo y malo para la salud; del cual siempre tomaba cuando necesitaba despejar un poco la mente, aquello era lo mas cercano a la gloria que tenia en aquellos días. Tomo el vaso entre sus delgadas manos y dio un trago largo seguido de uno corto y termino con uno pequeños suave, dejo que el fuerte liquido cayera lentamente por la garganta hasta que el escozor desapareció ahogado en su abdomen.

Con suaves pasos camino de nuevo a su silla; era cómoda y mullida, pero en algunas ocasiones se sentía como una cárcel mas que un lugar de trabajo. Para viejos Héroes de guerra solo quedaba esperar y esperar en tiempos de paz, hasta que la guerra o la muerte los reclame. Suspiro y se recostó “en su cárcel personal” cerrando los ojos mientras descansaba un instante. Hasta que un ligero parpadeo naranja sobre la mesa seguido de una cálida voz se hicieron presentes.

- Consejero (Hizo una breve pausa) le recuerdo que mañana hay una reunión con el patriarca. El desea confirmar la cita.

Garrus tomo un poco de aire y contesto sin abrir los ojos. (en un tono calmado) – Ya lo se IV, dile que la cita sigue en pie, lo esperare en la oficina después de mi audiencia con los lideres de las colonias orientales. O si gusta acompañarme a ese asunto también lo puede hacer…. Después de todo el es el jefe.

-Se lo hare saber consejero-. Dijo cortésmente antes de dar un ultimo parpadeo y desaparecer, dejando la habitación fría y oscura.

Garrus se froto los ojos, tomo un pad de datos y se incorporo de nuevo al trabajo, leyó el contenido y tecleo fugazmente, repitió el proceso varias veces mas y cuando dio cuenta ya habían pasado algunas horas mas y el trabajo no disminuía o no parecía disminuir. Se hacia tarde y probablemente su esposa ya había asumido que llegaría tarde otra vez. Se había casado hace cerca de 14 años, si bien quería a su esposa y ella a el los dos sabían que no era amor, había sido un matrimonio con fines políticos, ambas familias ganarían y eventualmente garrus se convertiría en consejero, abriendo la puerta de que eventualmente el o sus descendientes pudieran ser patriarcas.

De nuevo la luz se encendió y se escucho la voz de la IV –Señor (hizo un ligera pausa) La embajadora Zorah desea verlo, dice que es importante y que lo espera en el museo de la guerra galáctica a la brevedad posible.

Garrus sintió vértigo y de nuevo se vio pensando en la normandia de antaño, solo que esta vez el sentimiento era diferente. Lucho para romper los recuerdos y dijo – Dile que voy en camino.- La Inteligencia Virtual parpadeo y se apago sin mas abruptos.

El punto de encuentro era ese museo “Museo de la guerra Galáctica” o Cegadora como algunos soldados le llamaban. Esos pasillos cerrados para el publico durante la noche traían recuerdos muy dolorosos para cualquier especie o para quien hubiera servido durante tal masacre. Las imágenes eran tremendamente duras y los muros tan melancólicos, durante tal guerra cerca de un tercio de la población galáctica se había perdido, mas de la mitad de los ejércitos reducidos a simples resistencias y flotas de patrulla; Hasta la fecha la galaxia a un no se podía reponer de dicho enfrentamiento.

Pero había algo mas. Para ellos, los miembros de la Normandía el reunirse en ese museo significaba algo mas. Significaba algo de suma importancia que no podía ser discutido vía virtual o con una simple llamada. Significaba algo que ellos habían jurado proteger a toda costa. Algo que la galaxia había olvidado y que daban por un hecho… se trataba de algo relacionado a shepard.

Garrus vakarian había pasado el resto de su vida intentando combatir otro tipo de guerras, ya no vestía una armadura, ni portaba un rifle; en su lugar usaba una túnica de consejero y sus armas eran los tratos, la información y las influencias. Desde un punto de vista rigorista se había convertido en un político excelente. De esos que había odiado tanto en su juventud.

Se había levantado de su silla y se dirigió a la puerta. No sin antes recordar y decir en voz baja las mismas palabras que le decía a shepard en aquellos campos de batalla.

<< Te cubro la espalda>>

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