Tengo lo que tú quieres

Nada más abrirse la compuerta presurizada sintió un escalofrío recorrer su espalda. Si era verdad, gran parte del castillo de naipes que era todo cuanto sentía se vendría abajo. Si resultaba ser falso... sería aun peor.

La luz extraña pero hermosa de Illium la devolvió a su sentido pragmático: "Estamos en una misión, solo una misión", pensó. "Eres una soldado. Así que cumplamos la puñetera misión".

Cruzó la pasarela y, sin apenas tiempo de disfrutar las espectaculares vistas de la ciudad-planeta que se ofrecían desde el corredor de embarque, la voz de su primer oficial la sacó de su ensimismamiento a través del auricular.

- ¿De veras no quiere que nadie la acompañe, capitán Williams?

- No, Rodríguez - contestó Ashley -. Es una mera formalidad, no tardaré mucho. Es mejor que espere en la nave y supervise los preparativos para el viaje a Horizonte.

- De acuerdo, capitán - dijo Rodríguez, claudicando -. Me encargaré de que todo este listo a su vuelta.

El tenue crujido mecánico que indicaba que la comunicación se había cortado coincidió, o no, con un leve suspiro de Ashley. "Buen tipo este Rodríguez", pensó mientras se acercaba al puesto de información de la entrada a la parada de rapidtrans. "Apenas le conozco desde hace un año y ya sé que será un gran oficial algún día. Anderson hizo bien en asignármelo...". Y luego, aunque no quería hacerlo, también pensó: "A Shepard le habría gustado".

La asari del puesto de información la recibió con una sonrisa perfectamente estudiada, que invitaba a la cordialidad pero no a las grandes confianzas. Su aspecto era magnifico, como el de todas las asari que Ashley había conocido, pero también con ese aire frío de insultante superioridad que le recordaba, mucho mas que su pigmentación azulada o los tentáculos de la nuca, que no eran humanas.

- Bienvenida a Illium, capitán Williams - dijo mientras observaba su terminal. Luego miro a Ashley a los ojos, con su sonrisa de funcionaria. Ashley no le devolvió la sonrisa.- Veo en nuestro registro que tiene autorización de clase A..., vaya, asuntos del Consejo, parece.

- En realidad, asuntos de la Alianza - matizó Ashley. Esta asari le empezaba a recordar peligrosamente a algunas de las comandos que tuvo que destrozar a tiros en Noveria. Lo cual no era un buen comienzo, desde luego.- Pero con autorización del Consejo.

- Por supuesto - aceptó la asari.

- Estoy buscando a Liara T´Soni...

Unos minutos después llego a la oficina de información de Liara, situada en el primer nivel comercial de Nos Astra. Tras un breve tramo de escaleras llego hasta el puesto de la secretaria. Era otra asari, naturalmente, también con "esa" sonrisa.

- Buenos días, ¿a quién debo anunciar? - Antes incluso de hablar, ya la había escaneado rápidamente con la omniherramienta de su terminal, por lo que la pregunta era una mera formalidad. Pero así funcionaban las cosas en Illium al parecer: primero la seguridad, luego los buenos modales.

- Capitán Ashley Williams, del ejercito de la Alianza - dijo Ash metódicamente. Tras un instante de duda, añadió: Soy una vieja amiga de Liara.

- Por supuesto, un momento - dijo la asari pulsando un botón de su terminal - ¿Liara?

- Dime, Nyxeris - sonó la voz de Liara por el interfono.

- Tienes una visita no programada. Dice que es amiga tuya - esto último lo dijo mirando a Ashley de arriba a abajo, con cierto desdén. Ash, por su parte, recordaba otra vez cómo reventaban las cabezas de esas comandos en la batalla de los laboratorios de seguridad de la Estación Grieta, allá en Noveria. Parecía que hubieran pasado mil años de aquello - Es de la Alianza, capitán Ashley Williams.

No hubo más de un segundo de silencio, pero a Ashley le pareció un segundo muy largo.

- Que pase, Nyxeris - dijo la voz interfónica de Liara con mas confianza en su tono del que Ash recordaba -. Anula todas mis citas hasta nueva orden.

- Entendido, Liara - dijo la secretaria antes de cortar la comunicación y decirle a Ashley que podía pasar.

Se giró hacia la puerta y, sin saber muy bien por qué, se atuso un poco el cabello, y le paso la lengua por los labios. Sentía la boca seca. "Vale, admítelo. Estas nerviosa. Es ella, es Liara. Es una amiga...¿o no?...mierda, debí haberle dicho a Rodríguez que viniese conmigo, así sería una visita oficial de verdad...". La puerta se abrió y ya no tuvo tiempo de dudar más.

El despacho era magnifico,  pese a no ser demasiado grande. Tenía unos ventanales enormes que mostraban el espléndido horizonte de Illium, con los rascacielos recortando la linea naranja del cielo. A ambos lados, unos sofás de aspecto más que confortable invitaban al descanso y al relax, y en las paredes colgaban cuadros de inspiración proteana. Una enorme pecera con una amplia gama de especímenes multicolor refrescaba y suavizaba el lado opuesto donde la mesa de trabajo presidia la estancia. Y tras ella, en pie, con un suntuoso y elegante vestido color malva, Liara observó a Ashley entrar y quedarse frente a frente.

Liara sonreía tímidamente. Ashley no, aunque su mirada no era dura, era casi de cansancio. De repente, a pesar de ser mas que consciente de lo importante que era lo que había venido a averiguar, solo tenia ganas de ver una cara conocida, una amiga. Quería decir algo, pero Liara se le adelanto.

- Ash, yo... - se encogió de hombros y sonrió aun mas - ... no se qué decir. ¡Qué inesperada sorpresa!

- Espero que agradable - dijo Ashley mientras pensaba "Vamos, guarda la artillería cínica, soldado. No seas tan dura con ella".

- ¡Por supuesto! - dijo Liara de repente turbada. Ashley recordó que la joven asari no "cazaba" muy bien la ironía y el sarcasmo humanos - Es solo que, ha pasado tanto tiempo, pero, en fin, yo... claro que me alegra mucho verte, Ashley...

- Bueno, pues no se como hacéis estas cosas las asari - dijo Ashley acercándose a ella y rodeando la mesa -. Pero los humanos, en esta situación, solemos darnos un abrazo.

- ¡Oh, claro, lo siento! - dijo Liara echándose a reír y acercándose a Ashley.

Y mientras se fundían en un sincero abrazo, Liara, ademas de reír, lloraba un poco. Y Ashley, por su parte, sentía un poco de envidia por ello. Sentía envidia de alguien a quien no le importaba en absoluto mostrar sus emociones mas básicas. Sentía envidia de que Liara no le guardara ningún rencor, pese a , por lo menos desde su punto de vista, tener motivos para ello. Sentía envidia, en definitiva, por no ser como ella. Por ser solamente una humana. Cuando se separaron, Ashley hizo ademan de sentarse en la silla, pero Liara la cogió de la mano.

- No, sentémonos aquí, estaremos mas cómodas - dijo guiándola hasta el sofá con la pecera detrás.

Se sentaron una junto a la otra. Liara le ofreció una copa que Ashley, amablemente, rehusó:

-Estoy de servicio - dijo. Lo cual hizo que, por un instante, Liara la mirara con desconfianza.

"Vale, muy inteligente, soldado Williams", pensó, "acabas de descubrir tus cartas. Ya sabe que no es una visita de cortesía". - Aun así, Liara, seguía pareciendo alegre y emocionada.

- Por la diosa, no nos veíamos desde hace...¿cuanto tiempo? - dijo dándole vueltas a su bebida en el vaso.

- Dos años, al menos. Desde la Estación Arturo, supongo. Y tampoco pudimos hablar mucho allí, con todo aquel follón de la investigación y todo lo demás.

- Sí - la mirada de Liara se fue hasta la nada, y parecía algo triste -. Comprendo que tuvieran que investigar la destrucción de la Normandia, pero no fueron muy amables con nosotros... me refiero a los no humanos. Tali, Garrus, Wrex...

- Lo sé - admitió Ashley con sinceridad -. Yo y el resto de los oficiales tratamos de interceder por vosotros, créeme. La doctora Chakwas tuvo una bronca con Anderson que se escuchó en toda la estación. Le gritaba que érais héroes, no sospechosos...

- ¡Ah, la doctora Chakwas! - suspiró Liara sonriendo con nostalgia - Qué gran mujer... cómo les echo de menos. Y a los demás también.

- La verdad es que les perdí la pista a casi todos - dijo Ashley. Tras sopesar durante una décima de segundo si mostrar la siguiente carta o no, añadió: Pero tu debes saber de ellos mas que yo, ¿no? Ahora tu negocio es la información. - Liara sonrió y miro a Ash directamente a los ojos, como diciendo "ah, vale, ha empezado el juego".

-Si, es mi negocio, pero veo que también tu estas bien informada. ¿Que quieres saber? - De repente, Liara parecía distinta a ojos de Ashley. Ya no era la dulce y tímida Liara. Ahora la miraba desafiante, segura de si misma. Ahora si parecía una asari de verdad, no la niña asustada que rescataron en Therum. "Algo ha cambiado en ella", pensó Ash, "Algo ha cambiado en todos nosotros".

- Bueno, pues eso mismo. De los tripulantes humanos estoy bien informada - relató Ash tratando de aparentar que seguía siendo una charla casual -. Pero de Garrus, Tali y Wrex apenas se nada.

- Claro...- dijo Liara mientras se levantaba y se dirigía de nuevo hacia el mueble bar. Y a Ashley, ese "claro" le había sonado un poco sarcástico... pero no, era Liara. No podía ser sarcástica...¿o ahora sí podía? Se estaba poniendo cada vez mas tensa, tenía que admitirlo. No era su estilo. Lo suyo era quitar a la gente de en medio, no la sutileza. Así que suspiró y le dijo a Liara:

- ¿Sabes que? Voy a aceptarte esa copa al final.

- Perfecto - respondió Liara desde el mueble bar. Y mientras servía las copas siguió hablando: Tali volvió a la Flota Nomada, naturalmente. No sé si recordaras que su padre era uno de los almirantes, así que ahora ocupa un cargo de cierta relevancia en la Flotilla. Supongo que estará bien.

- Buena chica esa Tali - dijo Ashley, y para su propia sorpresa, lo había dicho sinceramente. Liara se limito a asentir y continuó.

- Wrex volvió al mundo de los krogan y por lo visto está reuniendo a los clanes para tratar de organizarlos un poco. Supongo que el viaje que compartimos le hizo ver que la división y las guerras tribales no son el mejor futuro para los krogan. En cuanto a Garrus, sé que dejó Seg-C y la Ciudadela, pero realmente no sé mucho mas. Simplemente desapareció. Es el único al que le perdí la pista.

- Vaya, espero que le esté yendo bien - dijo Ashley mientras Liara volvía junto a ella y le tendía su copa. La asari no se sentó, permaneció de pie frente a ella. Ash tomo un sorbo de licor (no sabia qué era, pero estaba jodidamente delicioso) y, levantando la mirada, preguntó: ¿Y de mí, qué sabes?

Liara sonrió. Pero continuó de pie mientras hablaba.

- Sé que, pese a llevar el infame apellido Williams, tus acciones con Shepard te han valido, por fin, el reconocimiento de la Alianza. Sé que te han ascendido a Capitán N7, Operaciones Especiales, y que te han asignado a un grupo especial directamente controlado por Anderson... - Liara se giró y comenzó a caminar lentamente por el despacho, hacia los ventanales, mientras seguía hablando - ... el ahora Consejero Anderson. El cual, por cierto, y dado el peso que actualmente tiene la humanidad en el agradecido Consejo que salvasteis de Saren y el Soberano, está sopesando tu candidatura a los Espectros para que seas el segundo humano que disfrute tal privilegio. Sé que todas las operaciones de ese grupo especial son alto secreto, aunque también sé que ahora te diriges a una de las colonias humanas de Terminus, en concreto a Horizonte, en teoría para reforzar sus defensas. Y también sé que esa operación es una tapadera. Estáis buscando a Shepard, porque os han soplado que podría estar vivo y bajo el control de Cerberus... - se giró desde los ventanales y, tras apurar su copa, mirando a Ashley directamente a los ojos, añadió: ...Y por eso estás aquí.

Ashley se levantó despacio, de repente se sentía cansada, muy cansada. Camino hasta los ventanales y quedaron una junto a la otra, copa en mano, mirando las espectaculares vistas de Illium.

- Sólo te lo preguntare una vez, Liara - dijo Ash tratando de imprimir a su voz toda la sinceridad de la que era capaz -. Porque, aunque no lo creas, te considero una amiga, una camarada. Y te lo preguntaré porque me han ordenado hacerlo. Pero quiero que sepas, lo creas o no, que te aprecio. Y se que, hayas hecho lo que hayas hecho, lo admitas o no, sé que habrá sido por el bien de Shepard.

- Te lo agradezco, Ashley - dijo Liara sin dejar de mirar al frente- ¿Y cual es la pregunta? - Ash apuró su copa también.

- ¿Recuperaste el cuerpo de Shepard y se lo entregaste a Cerberus? - Ashley no noto nada, ni una sola variación en el gesto de Liara, nada que indicase turbación, sufrimiento o, al menos, intranquilidad. Ella sin embargo estaba a punto de echarse a llorar.

- ¿Quién os ha dado esa información?

- No es información, sólo un rumor. Si fuese información el Consejo habría tomado cartas en el asunto y ahora estarías detenida - admitió Ashley, tratando de no sonar amenazante -. Pero hemos oído cosas acerca de ti, del Corredor Sombrío y de Cerberus, y de un trato que implicaba la entrega del cuerpo de Shepard a estos últimos para su investigación. No logro imaginar para qué tipo de investigación - suspiro Ashley -. Pero ya recordarás cómo se las gastan esos cabrones retorcidos de Cerberus. Sé que no hace falta decírtelo. Supongo que recuerdas perfectamente quiénes eran y las cosas que descubrimos.

- Sí - admitió Liara -. Unos auténticos criminales de guerra. Recuerdo los zombis de la Thoriana, los cascarones, los Rachni... y recuerdo cómo Shepard los detestaba, quizá porque, para el, eran lo peor que podía ser la humanidad - se giró hacia Ash, y tras soltar su copa vacía en el marco de la ventana, la sujeto con dulzura por los hombros -. Y por eso nunca haría nada parecido a eso que habéis oído. No sé donde esta el cuerpo de Shepard, ojalá lo supiera, pero no es así.

- No todas las peleas se pueden ganar. Eso es algo que aprendes rápido cuando eres soldado. A veces, hay que admitir la derrota. Ashley admitió la suya, dejando caer la copa al suelo enmoquetado, y abrazándose a Liara mientras rompía a llorar.

- ¡Dios, le echo tanto de menos! - sollozo mientras Liara la abrazaba.

- Lo sé, yo también le echo de menos...

Ashley aún continuó llorando un rato más, antes de separarse un poco y, mirando a la asari, que estaba sorprendentemente tranquila, dijo mientras se enjugaba las lágrimas:

-Soy terriblemente injusta contigo, lo sé. Siempre lo he sido. No se por qué, pero así es - pareció dudar un poco y añadió: ... a pesar de saber perfectamente que tú también le amabas.

- Y yo siempre he tenido una gran envidia de ti. Por ser tú a la que él eligió, por la noche que compartisteis antes de Illos... por todo eso. Por no ser como tú, fuerte, guerrera... por no ser la mujer que Shepard quería junto a él. Es decir, tú. - Ashley, aun limpiándose los ojos, sonrió un poco.

-Creía que nadie sabía lo de Illos...

- ¿Bromeas? - dijo Liara sonriéndo también - Por la diosa, Jefa Williams, era una nave muy pequeña. Todos lo supieron. Joker, Chakwas, Tali, Garrus ...incluso Presley... creo.

- Y tú también.

- Si, yo también - admitió Liara con un suspiro.

- Lo siento, Liara...

- ¿El qué? - pregunto Liara encogiéndose de hombros - ¿Que dos personas que se amaban compartieran unas horas de pasión antes de ir a una muerte casi segura? Exactamente, ¿qué es lo que hay que sentir?

- No, siento que, en cierto modo - Ashley trato de buscar las palabras correctas, pero sabiendo que no iba a conseguirlo, lo soltó tal y cómo le salía del corazón -, yo tuve lo que tú también querías. Deberías odiarme.

- Pues siento decepcionarte, pero no te odio - dijo Liara volviendo a sonreír -. ¿Un poco de envidia?...quizás. Pero no te odio.

- Está bien - Ashley pareció recobrar la compostura. Sonreía y volvía a estar tranquila. Más que eso. Aliviada -. Siento todo esto. Este encargo de Anderson me supo a mierda desde el principio. Yo no lo creía, pero como te dije, me ordenaron venir y preguntártelo. Lo siento de veras, pequeña.

- No te preocupes - dijo Liara en tono tranquilizador -. Es lógico que hayáis querido indagar en un rumor así. Ten por seguro que os informare de cualquier cosa que descubra. Y ahora, ¿no me dirás que ya debes marcharte? Porque esa botella aun da para una par de copas mas.

- Bueno - Ashley dejó caer una mirada pícara -. Mi nave me espera... pero no creo que Horizonte se mueva de su jodida órbita por una copa mas, ¿verdad? - Liara se echó a reír.

- ¡Esta es mi Jefa Williams!
 
Y tomaron un par de copas más, apurando la botella, y hablando del pasado, de los buenos tiempos, de cosas sin importancia. De anécdotas de aquel maravilloso y aterrador viaje de dos años atrás. Y Ashley, aunque no se lo dijo, sintió que, por fin, las cosas estaba en paz entre Liara y ella. Y casi diría que entre el Universo y ella. Porque si, Shepard seguía estando muerto y su cuerpo desparecido, seguramente devorado por la inmensidad del espacio. Pero lo que habían compartido, ese extraño e incomprensible nexo que los humanos llaman amor seguía estando ahí. Todos, incluso Liara, podían verlo. Y ninguna nave estallando en mil pedazos podía cambiar eso.

Un par de horas después, ya en la puerta abierta del despacho, volvieron a abrazarse como despedida.

- Ten mucho cuidado ahí fuera, ¿de acuerdo? - dijo Liara.

- Lo tendré - respondió Ashley -. Y tú no pierdas el contacto. Ya sabes dónde nos tienes, pequeño bicho azul.

- De acuerdo - Liara se echo a reír, siempre le hacia gracia que la llamara así. Bueno, siempre desde que Kaidan tuvo que explicarle durante un buen  rato que no era un insulto, sino una broma, allá en la vieja Normandía, ahora hacía ya como mil años.

Realmente, apreciaba a esa humana, pensó Liara mientras la veía girarse con su magnifico uniforme gris N7 de la Alianza y desaparecer tras la puerta del despacho. Era más que aprecio, admiración. Solo era una humana, pero era mas fuerte de lo que ella nunca podría ser. Porque, si fuese ella la que hubiera perdido a Shepard como Ashley le había perdido, estaría destrozada. Pero allí estaba Ashley, rumbo a otra peligrosa misión en pos de proteger a la galaxia mientras que ella se limitaba a su pequeña guerra secreta, a sus intrigas y a sus mentiras. Mientras que una luchaba por la vida, la otra protegía la muerte. No, no se sentía nada orgullosa de haber tenido que mentir.

- Has hecho lo correcto, Liara - dijo la voz de mujer a sus espaldas.

Liara se giró, casi sorprendida de no haber escuchado abrirse la puerta secreta que había tras la pecera y que protegía la cámara de observación donde el agente de Cerberus había permanecido todo este tiempo.

- Ya te dije que no debíais temer nada. No voy a estropearlo ahora. No después de todo lo que he hecho- Liara se derrumbó en su silla, apoyando los codos en la mesa y enterrando su cara entre sus manos. Frente a ella se sentó Miranda Lawson, la mano derecha del Hombre Ilusorio. Uno de los operativos mas importantes de Cerberus, que la miraba sin ninguna compasión -. Ya qué mas da. Si estoy condenada, estoy condenada. No voy a romper nuestro acuerdo ahora.

- De lo cual nos alegramos - dijo la operativa Lawson -. Sería una lastima tener que suspender el Proyecto Lázaro ahora que está casi en la fase final. Pero, comprende nuestras reservas. Sabíamos que la capitana Williams vendría a sonsacarte, y teníamos que asegurarnos de que tus viejas lealtades, o el sentido de la amistad... - dijo esto ultimo casi como si no comprendiera ese concepto - ...lo estropease todo.

- Ya ve que no ha sido así, señorita Lawson - dijo Liara poniendo todo la acritud que pudo en el nombre -. Pueden estar tranquilos. Y ahora, si no le importa, me gustaría estar sola.

- Por supuesto - dijo Miranda educadamente, sin tener en cuenta el tono de de desagrado de la asari -. Y no se preocupe por nuestras filtraciones de seguridad - añadió casi como si leyera la mente de Liara -. Ese "rumor" lo dejamos caer nosotros. - Liara la miró con incredulidad.

- ¿Por qué? - pregunto atónita - ¿Por que infundir un rumor sobre una operación que no quieren que nadie descubra? No lo comprendo...

- Oh, ya sé que no - dijo Miranda con un cierto tono de estar pasándoselo en grande viendo la turbación de Liara -. Pero, para resumir, digamos que la única forma de saber si una operación es segura, es retar al enemigo a que lo descubra. Y si, ni dándole los primeros datos lo consigue, bueno... - sonrió, satisfecha de su propia inteligencia -... digamos que la operación es segura. - Liara volvió a derrumbarse sobre sí misma.

- Son todos ustedes repugnantes. Váyase, por favor...

- De acuerdo - dijo Miranda a años luz de sentirse ofendida. Se levanto y casi cuando iba a salir por la puerta oyó a Liara a sus espaldas:

- ¿Cuando sabrán si...? - No pudo terminar la pregunta, era demasiado terrible pensar en ello.

- ¿Si el Proyecto Lázaro ha funcionado? - Liara no contestó, pero en sus ojos Miranda vio que se refería exactamente a eso -. Bueno, dentro de un par de semanas esperamos poder despertarle para las primeras pruebas de cognición.

Miranda continuó observando a la asari, porque parecía estar buscando las palabras para preguntar algo más. Lo consiguió no sin esfuerzo.

- ¿Me recordara?

- Eso esperamos - dijo Miranda -. Si sus recuerdos no están intactos, así como su personalidad, significará que hemos fracasado... y yo no suelo fracasar, doctora T´Soni - Liara asintió con cansancio. Y aunque se empezó a girar para marcharse, una sensación a la que no estaba muy habituada, la compasión, hizo que Miranda se detuviese y le preguntase a Liara:

- ¿Eso la consuela? - y viendo que la asari no reaccionaba a la pregunta, solo se limitaba a mirarla como si no la comprendiera, añadió: Lo digo porque me llamó la atención eso que dijo su amiga sobre que ella había tenido algo que a usted le hubiera gustado tener, el amor de Shepard. Pues ahora usted tiene algo que seguro que a ella le gustaría tener: saber que está vivo - y repitió la pregunta - ¿Eso no la consuela?

- No, no me consuela en absoluto - respondió Liara con amargura, y sorprendida de sí misma por lo fácil que le resultaba mentir.

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