La rebelión de la Nexus ya está en las librerías

La semana pasada TimunMas puso a la venta la edición española de La rebelión de la Nexus, la primera de la nueva serie de novelas de Mass Effect ambientadas en la línea temporal de Andromeda.

Como su título indica, la historia es una precuela que narra en profundidad cómo se desarrolló este conflicto que apenas es mencionado de puntillas en el videojuego y que resulta de gran importancia para comprender el trasfondo de algunos personajes como Sloane Kelly.

Sinopsis oficial

Tras un sueño de cientos de años, los colonos de la galaxia Andrómeda despiertan sólo para descubrir que todas sus esperanzas de encontrar un nuevo hogar han desaparecido. Un grupo formado por turianos, salarianos, asari, humanos y muchos más, deberá enfrentarse a una galaxia inexplorada y a amenazas que escapan a su comprensión.

La Nexus es el centro desde el que los colonos explorarán su nuevo hogar. Pero antes incluso de que el arca llegue a su destino, la enorme estación espacial sufre daños importantes. La misión está en peligro y la jefa de seguridad Sloane Kelly deberá identificar la naturaleza de la amenaza a la que se enfrentan.

Si falla, toda la Iniciativa de Andrómeda podría desaparecer.

Los autores

Jason Hough es un conocido escritor de ciencia ficción, autor, entre otras, de The Darwin Elevator, un éxito de ventas publicado en el Reino Unido por Titan Books. También ha trabajado como artista 3D, animador y diseñador de juegos.

K. C. Alexander es la autora de la novela steampunk St. Croix Chronicles, además de una ávida jugadora de Mass Effect con más de quinientas horas de juego acumuladas.

Avance editorial

«Ni siquiera la peor resaca de su vida había conseguido borrarle la sonrisa a Sloane Kelly. La mujer permanecía inmóvil, con las manos cruzadas a la espalda en una postura propia de una directora de seguridad, en una plataforma ceremonial erigida en el interior de uno de los muchos muelles de atraque de la Nexus.

Hasta el día anterior, los muelles habían estado repletos de naves, todas ellas atestadas de personal, trabajadores y equipo. Durante los últimos preparativos, Sloane había mantenido una reunión con los oficiales de seguridad, repasando una vez más todos los procedimientos hasta estar convencida de que todo el personal sería capaz de repetirlos incluso estando dormidos.

Aquel encuentro había sido innecesario, y Sloane lo sabía. Había trabajado muy duro para asegurarse de que sus hombres estaban a la altura de las exigencias de la Iniciativa, y estos no la habían decepcionado. Cuando el último elemento de la lista de verificación hubo sido tachado y la enorme estación espacial fue declarada apta para el lanzamiento, todos los equipos estaban sobradamente preparados.

Años de planificación. Incontables horas, meses y años de trabajo. Cientos de miles de solicitudes y todos los recursos necesarios para revisarlas. Sloane jamás había visto nada parecido, y todo ello dedicado a un único objetivo: la Nexus. Era una estación más pequeña que la Ciudadela pero más avanzada y optimizada de lo que nadie había sido capaz de imaginar. Incluso sin estar terminada, con sus enormes corredores y pabellones replegados y retraídos para el viaje, la nueva estación constituía un espectáculo digno de ver. Cuando llegaran a Andrómeda la construcción se retomaría de nuevo, desplegando todas las partes de la Nexus para convertirlas en enormes centros y bloques residenciales completamente funcionales.

Pero, antes de que eso ocurriera, la Iniciativa Andrómeda tendría que ponerse en marcha. De modo que allí estaba ella, de pie en aquella plataforma y con una sonrisa que no conseguía borrar del rostro (y con una terrible resaca oprimiéndole la frente). El malestar que sentía era tan real como todo lo demás. Aquello no era un sueño.

Era un maldito milagro.»

 

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